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El objetivo es simple: lograr que el estado dote de permiso, apoyo y financie con la seguridad social, el asesinato de niños.
 
¿Para qué se quiere matar niños? Hay varias razones. Hay un negocio increíble en el proceso de terminación de la vida y el posterior soporte médico. La otra más oscura es llamada Eugénesis, pero de esa se tiene prueba circunstancial.
 
¿Cómo lo hacen?
 
Táctica uno: Invisibilizar al niño.
Es claro que si se le dice a la gente que se va a matar un niño, habrá una reacción adversa. Por eso no lo dicen, lo llaman con otros nombres: interrupción del embarazo, salud reproductiva integral, cosas por el estilo.
 
Al niño tampoco le dice niño, le dicen cigoto, embrión, producto. La táctica es evitar que la gente lo asocie a un humano.
 
Con la llegada de internet, el trasiego de fotos, el ultrasonido y los avances en la neonatología, se ha hecho mucho más clara la realidad de la vida del bebé y la gente ha entrado a dudar sobre la lógica abortista. Es por eso que aun en lugares donde el aborto es legal, el movimiento pro aborto no ha logrado sus objetivos. (http://ideas.time.com/2013/01/03/has-the-fight-for-abortion-rights-been-lost/#)
 
¿Reacción? Cuando se le dice a alguien que apoya al aborto que en realidad está apoyando la muerte de los niños no nacidos, se enojan. Cuando se muestran fotos de los cuerpos despedazados de niños abortados, reaccionan con furia.
 
Se ha tratado de hacer creer a la gente que el embrión no es más que un grupo de células. Se ha llegado al ridículo de insinuar que dichas células puede ser de cualquier cosa, animal o vegetal. Se ha comparado al embrión con los gametos. Todo esto es contrario a la ciencia, a la biología.
 
Al ser desmentidos, se vino otro intento. Decidieron que la vida no comienza desde la concepción sino desde un punto antojadizo en el crecimiento del no nato. Algunos lo pusieron en el momento de la creación del sistema nervioso, otro en el momento de la formación de miembros, otros en el momento de la formación del cerebro. Pero se ha demostrado cada vez que todos estos momentos son pasos en el desarrollo de un humano y que científicamente no puede definirse ese momento como el inicio de una vida, esto porque eso implicaría que antes no es humano, cosa que no se puede aceptar dada la evidencia.
 
Cabe decir que este intento es el que ha tenido más éxito para reclutar seguidores. Mucha gente ignorante, bien intencionada pero neófita en estos temas, cree realmente que el bebé no está vivo antes de que le salgan piernas o se le forme el cerebro. Otros creen que en las primeras es solo un grupo de células igual que una uña o un cabello. Pero eso ha de trabajarse con educación y desmintiendo esas ideas con profesionales en la materia.
 
Al no poder esconder el hecho de que el niño está ahí, se ha tratado de ignorarlo, y para eso se usa el sufrimiento de la madre. Se inicia por sustentar la petición del asesinato argumentando el sufrimiento de la madre. Cuando se les dice que están proponiendo matar a un niño, responden violentamente acusando de ignorar a la madre, incluso de ser gestores del sufrimiento de la misma. No aceptan ver al niño en el conflicto, siempre es la madre, su sufrimiento y la acusación contra el próvida de ser insensible. Pero eso tampoco es sostenible. El próvida ha logrado que se entienda que hay un niño en la ecuación y que la propuesta es matarlo. Simplemente no hay que permitir que se desvíe la conversación sobre ese punto esencial, que es el punto central de discusión.
 
Táctica dos. Eliminación de Derechos.
 
Dado que el niño no se puede esconder, la siguiente táctica llega al punto de aceptar su presencia pero con derechos limitados.
 
El pronunciamiento de la CIDH en contra de Costa Rica para el caso de FIV lo deja ver muy claro. En su análisis, los jueces primero utilizaron un diccionario para definir concepción, y luego se fueron al pasado al decir que en aquel entonces, cuando se firmó el acuerdo, la única manera de detectar el embarazo era por pruebas químicas de alteración de hormonas, lo que ocurría luego de la implantación. Con eso dejaron claro que la concepción de la que habla el acuerdo de protección de la vida comienza en la concepción. Pero como aun así se aceptaba que el embrión era vida, decidieron crear jurisprudencia contraria a la razón del convenio, al interpretar que la protección a la vida no era absoluta sino incremental. Esto quiere decir que entre más joven menos se tiene derecho. Por último, concluyeron que el derecho a la vida del embrión es menor al derecho a la vida privada de los adultos. Esta sentencia es nefasta porque niega el derecho a la vida, así de simple.
 
El segundo ataque viene con la propuesta de aborto por violación. En este caso el derecho a la vida del niños es simplemente anulado por el hecho de ser su padre un criminal. No hay explicación más simple. La defensa de este tipo de asesinato es insulsa. Se sigue hablando solo del sufrimiento de la madre y se ignora a propósito que es una tragedia doble. El niño es discriminado, se le niega un derecho a la vida por su origen. Es claro que este es un punto muy importante para el movimiento abortista: abre las puertas para realizar abortos casi que libremente, siempre que se denuncien como violaciones.
 
Táctica tres: la eugénesis.
El último tipo de táctica se hace descarada, siguiendo el mismo esquema de desviar la atención del asesinato hacia una desgracia particular. El objeto es eliminar a los niños de ciertos estratos. Va de esta manera.
Los ataque son muchos, y siempre están orientados a presentar casos extremos en donde se supone que la muerte del niño es la mejor opción. Dentro de estos están los abortos terapéuticos.
 
La terapia se define como el procedimiento para curar. El aborto por tanto no es terapéutico, dado que en ningún caso cura, y dado que el embarazo no es una enfermedad.
 
Los casos más comunes son aquellos en los que la madre tiene algún problema de salud y supuestamente no se puede dar el tratamiento adecuado porque dañaría al bebé. Esto es algo sin sentido y falso, dado que los médicos están llamados a proteger la vida de la madre y la del bebé, pero con preferencia a la madre. La muerte del niño por complicaciones con los medicamentos no se considera aborto, aunque no deje de ser una desgracia.
 
Hay casos extremos en los que el niño tiene pocas o ninguna posibilidad de vivir. Es en estos casos en los que entra la eugénesis. Mientras estén en el vientre son seres vivos, que perderían sus derechos por el hecho de no poder vivir mucho. Aquí hay más tela que cortar en términos éticos, pero no hay que olvidar a la madre y su sufrimiento.
 
Los otros ataques son más descarados. Proponen el asesinato del niño porque, se dice, este traerá la ruina a la madre: deberá dejar los estudios, será señalada por la sociedad. Incluso hay ataques más sin sentido, como proponer matar al niño porque vendrá a sufrir hambre y pobreza. Hay muchos programas que ayudan a las personas con problemas y siempre hay opción de adopción.
 
Como se podrá ver, toda propuesta de muerte puede ser reducida al absurdo. Es importante identificar tales tácticas para desenmascararlas. Las personas que apoyan el aborto con buena fe, creyendo que están haciendo un bien, deben sentarse y reflexionar. Hay muchas maneras, mejores que matar niños, de ayudar