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Dos ataques frontales y sin asco de los pro-aborto (conocidos también como “Derecho a Decidir”, eufemismo calculado para no incluir la palabra aborto por su efecto negativo) contra los pro-vida, causados por una campaña del PASE (que por cierto, no necesariamente representan a todos los pro-vida), me han dejado tan incómodo que debo sacudirme un poco. 

Sí, soy pro-vida, creo, porque no considero el aborto una solución. Pero tampoco soy como dicen en este artículo de opinión de la Asociación Demográfica Costarricense , y este otro de un estudiante, donde se nos acusa a los pro-vida en general de ser fanáticos, pseudocientíficos, prejuiciosos y lo que es peor, se nos acusa de no tomar en cuenta a la mujer, de ignorar los contextos y de exponer a la gente al terror de la muerte.

Veamos si es cierto:



Pseudocientífico. No entiendo de dónde los pro-aborto sacan eso. Para mí que no entienden de los nuevos avances y conocimientos del genoma humano, la reproducción y toda la documentación científica. Cuando yo uso los términos correctos, siempre me salen hablando de cosas tan equivocadas o saliéndose del tema que realmente creo que están muy retrasados. 

Lo más común es que salgan con el chiste de que si prohibimos la destrucción de embriones tendremos que prohibir la masturbación. ¡Esto les enseñan en la escuela! Confundir un embrión con un gameto deja mucho que desear para alguien que haya ya terminado el colegio.

Pero digamos que esos del chiste son gente ignorante que no se prepara para defender sus tesis. Claro que sí hay gente preparada que dice cosas para enredar, por conveniencia. Don Cristian, al que le pedí los datos de su famosa encuesta sobre abortos en Costa Rica y nunca me mandó nada, menciona a CIDH en su famosa sentencia a favor del FIV. Estos señores jueces, abiertamente abortistas, nos dicen en su sentencia que el concepto de “concepción” que quiere proteger el pacto debe leerse según se entendía en los tiempos de antes, donde la única manera de saber que una mujer había concebido era esperando días después de la implantación cuando su cuerpo comenzaba a tener cambios químicos para soportar la nueva vida en su seno. No importa que, irónicamente, la FIV haya requerido la detección e incluso selección de embriones con posibilidades fuera del cuerpo de la mujer, es decir, un avance científico con el cual la espera de días luego de la implantación ya no se requiera. Negar el uso del avance científico para acomodar un fallo, vea usted. 

Ahora, se habla también del aborto terapéutico. Resulta que “terapéutico” es un método para paliar o curar alguna enfermedad. Un aborto NUNCA curará una enfermedad ni la paliará, así que el término está mal empleado (a menos que la “enfermedad” que se cura es el embarazo mismo: por cierto, es bastante retrógrado seguir pensando en el embarazo como una enfermedad). La definición del Colectivo por el derecho a decidir está mal en conceptos, por cierto. Incluso cuando dice lo del código penal: en Costa Rica el aborto está prohibido, y en el código penal se elimina la pena si se comete para salvar a la mujer, como una excepción. El haber entendido que el país está obligado a hacerlo por medio de la CCSS (como han hecho creer a muchas mujeres) es un error terrible. 

Claro, sin olvidar algunas sugerencias de aborto terapéutico en el que si el niño tiene algún problema, se pueda “decidir” no traerlo al mundo. Se refiere a matar a las personas que puedan presentar malformaciones físicas o problemas mentales, ahora detectable desde el seno materno. Sí, es horrible.

Involucrando a lo religioso. Bueno, no voy mucho a misa y no leo todos los días la Biblia, por aquello. Sin embargo, que yo sepa en la biblia no se menciona NADA sobre embriones (así que cuando los mencionamos no nos pueden decir nada de fanatismo religioso, ¿o sí?), pero sí sobre embarazos, que creo que para la época eran también descubiertos con métodos similares a los que fundamentan a la CIDH para dar su idea de concepción. 

Hay un famoso par de versículos, el Éxodo 21:22-23, donde según la traducción de la Reina-Valera de 1960, los pro abortistas encuentran un texto que dice que la vida del niño abortado vale tan solo una multa (“Si algunos riñen y hieren a una mujer embarazada, y ésta aborta, pero sin causarle ningún otro daño, serán penados conforme a lo que les imponga el marido de la mujer y juzguen los jueces”). Claro, si nos vamos a la Nueva Versión Internacional (que usa modernas técnicas y conocimientos para la traducción) dice otra cosa “Si unos hombres en el curso de una riña, dan un golpe a una mujer encinta, y provocan el parto sin más daño, el culpable será multado conforme a lo que imponga el marido de la mujer y mediante árbitro”.  Depende de lo que se quiera leer. O sea, los pro abortistas refutan la religión pero la usan cuando les conviene.

Claro, hay otras cosas interesantes. Recuerdo que en tiempos bíblicos se creía que los hijos pagaban por los pecados de los padres. Por ejemplo, en el segundo mandamiento se menciona algo de hasta 3 generaciones (Éxodo 20:5), aunque claramente está mal leído. En Juan, capítulo 9, se habla del ciego al que Jesús dio la vista. Había nacido ciego y se creía que era por el pecado de los padres. Creo que nadie en tiempos modernos castigaría a un hijo por el pecado del padre ¿cierto? Es más, matar al hijo por el pecado del padre sería impensable, a mí me parece aberrante tan solo pensarlo. Pero me parece que esa idea sí la tienen los pro abortistas. Dicen claramente que si una mujer es violada y queda embarazada, se debe abortar al niño del violador. ¿Por qué? Porque es hijo del violador, no hay otra razón. ¿Ven la similitud? Claro, dicen que es que la muchacha tendrá un enorme problema psicológico si tiene al niño. Pero nunca hablan del trauma de la violación ni hablan de soluciones para evitarlas, ni de las causas. Su fin último es abortar, ignorando el contexto y las demás penurias de la mujer (¡oigan, lo mismo de lo que nos acusan!). 

Por cierto, volviendo al caso del aborto “terapéutico”, la Iglesia SIEMPRE ha dicho que en caso de emergencia médica en un embarazo el doctor está tratando a DOS pacientes: madre e hijo. Que el doctor debe tratar de salvar a los dos, pero como la madre es el soporte del niño, ésta tiene prioridad (Sí, así lo dice). Si al intentar salvar la vida de la madre Y la del niño, el pequeño pierde la suya, no se considera como pecado porque no fue a propósito. Y ésta es justamente la idea dentro del código penal. Si el aborto se da indirectamente no deberá ser penado. Si se diera alevosamente es simplemente un asesinato.

Intención. Bueno, dicen que lo que queremos los pro-vida es hacer infelices a las mujeres, hacerlas sufrir porque las odiamos, tenerlas como ganado procreador y torturarlas al hacerlas embarazarse (como si esto fuera impuesto y fuera natural y biológico). Pues a los pro-aborto los acusamos de querer tener ganancias con todo esto y hay libros explicando cómo. De las dos acusaciones, amigo lector, ¿cuál le parecería más coherente?

Entonces, si queremos tener una discusión seria sobre el tema, tengámosla. No se vale tirar piedras al aire con techo de vidrio delgado. Tener la capacidad de refutar hasta los números de las encuestas (cosa que hice en su momento) vale para decir que los pro-vida no somos una manada de seres sin sentido, movidos por creencias mágicas que oímos mandamientos sobre vidas metafísicas de una paloma divina. Es lo más ridículo que he leído y me dice lo desesperados que están (sí, a pesar de tener leyes a su favor en USA, los pro-choice no han logrado que el aborto se popularice, básicamente porque sus mentiras ya no calan dado el acceso a información que tiene mucha gente en internet y la educación en general). Es más, mucha gente que se siente “moderna” anda por ahí diciendo que sí, que hay que dejarle el derecho a las personas de matar a sus hijos porque cada uno es libre, pero al consultarles si lo harían dicen que no, que los demás sí, pero ellos no. ¿Entonces?