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Leyendo la pasión con la que Ana Istarú considera que las leyes de Costa Rica están en un oscurantismo terrible por no permitir la muerte adelantada de un niño que no tenía posibilidades de vida, para evitar mayor sufrimiento a la madre, admiro su fuerza pero lamento su poco uso de racionalidad. Sí, muy duras palabras para todos los que quieren evitar el sufrimiento de una madre y piensan que la única salida es el aborto mal llamado terapéutico. Espero que este artículo los lleve a entender que las cosas no son tan simples y los problemas no se resuelven tan fácil, al menos en este complejo caso.
 
Primero, las leyes son las leyes. Hay grupos que pretenden inventar leyes y violaciones a las mismas donde no las hay. No hay en Costa Rica ninguna ley que promueva el aborto terapéutico. El aborto es delito en este país, pero hay un perdón explícito si se realiza para salvar a la madre. Eso es todo. Por eso no tiene sentido ningún reclamo a la CCSS porque ningún doctor puede realizar algo así, estarían cometiendo delito y para evitar ir a la cárcel deberían probar que la madre estaba en peligro inminente. A la sala cuarta le llegan con un recurso que dice que la madre sufre y que por eso debe hacerse el aborto. Pero la realidad es que hay dos seres vivos, uno con nulas posibilidades de vivir y el otro con problemas mentales (eso es, depresión y sufrimiento). La sala debe sopesar entonces, le están pidiendo terminar la vida de un ser que aun no ha nacido para evitar el sufrimiento de otro. ¿Puede la sala contestar de otra manera que no sea la negación? Para la sala cuarta, que el ser no haya nacido, e incluso que no tenga probabilidades de vida, no implica que no tenga derechos, porque la constitución habla de protección desde la concepción, no desde el nacimiento.  Están amarrados de manos, que no haya nacido o que tenga una sentencia de muerte no lo hace menos humano. Ante esta realidad, no hay manera posible de que ese recurso sea aceptado, por se sigue la letra de la ley. Para aceptar eso, hay que cambiar constitución, básicamente.
 
Segundo, decir que la ley así busca dañar inmisericordemente a las mujeres y achacar el sufrimiento del caso a los encargados de hacerla cumplir, es injusto y absurdo. Es una teoría de odio conspiracionista que intenta tomar razón por la fuerza demonizando a los que defendemos la vida. Somos el demonio, monstruo cuya única razón en la vida es hacer a la mujer sufrir de la manera más cruel. Lo terrible es que mucha gente lo cree así. Pues no es así.
 
Tercero, y aquí llego al punto del artículo, la visión utilizada para ver el caso desde el punto de vista abortista es miope y aberrante. Para que dicho reclamo funcione, el sufrimiento de la madre debe ser el único. Sólo se está viendo la tragedia de la madre y se ignora deliberadamente la tragedia del bebé. ¡Está vivo! Para sacarlo de la ecuación debo necesariamente reducirlo a algo sin importancia. El razonamiento utilizado por Ana Istarú y por todos los que defienden el aborto en este caso es simple:  No tiene posibilidades de vivir, por tanto es imprescindible, eliminable, es nada, desecho, ni siquiera hay que mencionarlo. ¿Por qué no tiene posibilidades? Dice Ana “el feto se formaría en el vientre con la pared abdominal abierta y expuestas las vísceras: hígado, corazón, intestinos. No tendría piernas.” Falso, el feto no se formaría, estaba formándose, estaba ahí, viviendo, no es algo futuro que podemos evitar si actuamos rápido, es algo real y palpable, existe y está vivo. Imagino que no estamos pensando en eliminar el feto (bebé en formación), simplemente porque no tiene piernas, eso sería un aborto eugenésico (asesinato para eliminar a los imperfectos), así que ese comentario sobre las piernas sale sobrando. Las vísceras expuestas son un problema muy serio: eso no lo mataría, pero sus órganos se infectarían con facilidad y no tendría protección, por lo que lo matarían las condiciones externas. Estaba condenado a vivir muy poco, sólo durante el tiempo en que la madre lo tendría dentro de sí. Eso es una tragedia, la pérdida de una vida tan joven. Pero ¿Es esa condena a muerte suficiente para tratarlo como desecho?
 
Me preguntan: ¿Por qué no eliminarlo entonces y así detener el sufrimiento de “Aurora”? Tan fácil decirlo. Estamos pidiendo que se mate a un ser humano. ¿Qué no está claro? Es como decir que matemos a los niños enfermos de cáncer ya sin cura para que la familia no sufra. ¿Aberrante, no? ¿Por qué no nos suena igual cuando el niño está dentro de la madre? ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es simple: nos han hecho ver al niño en el vientre con el cristal abortista, que no lo considera persona sino un objeto, casi que un tumor que causa daño y al cual podemos eliminar como si no fuera humano. Pues no podemos, el ser dentro de la madre está protegido por la constitución y las leyes. Punto.
 
No podemos ocultar al niño, ningunearlo, hacerlo invisible. En este caso el niño existe y tiene derechos y una problemática que resolver. El caso es complejo porque no podemos olvidarnos de la madre tampoco. ¿Qué hacer? Difícil decirlo, si pudiéramos eliminar el dolor del mundo con leyes sería todo muy bonito, pero no podemos. Todas esas madres que perdieron a sus hijos con los ataques químicos, a esas que pierden a sus hijos en plena gestación, a esas que los pierden en la guerra cuando se los devuelven en pedazos, a todas ellas que sufren: ¿no querríamos aliviarles el dolor? Pues hay muchas maneras, y ninguna es matando a sus hijos. Al presentarnos una solución como esta, donde se pide eliminar el dolor de una persona matando a otra… ¿Ven el sinsentido?
 
El peligro de alentar el aborto terapéutico es terrible. Lean por favor el estudio realizado por doctores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde explican que el peligro de incorporar ese tipo de aborto es que se dispara el aborto inducido alegando cualquier razón, por tanto fue eliminado de la legislación chilena el 15 de setiembre de 1989.
 
Otros casos:
¿Qué pasa si el bebé ya está muerto? Eso no califica como aborto. Los médicos están habilitados y deben sacar al bebé muerto tan pronto como esa condición se dé por cierta.
 
¿Qué pasa si la madre está en peligro de muerte? El doctor está obligado a tratar de salvar la vida de ambos, madre y niño. La vida de la madre tiene prioridad por sentido común, porque si ella muere también muere el niño. Si el tratamiento que se da a la madre causa la muerte del niño indirectamente, al menos para la Iglesia, no es considerado aborto si el doctor trató de salvar a ambos. Para la legislación podría indicar mala praxis, pero es defendible si no hay otra salida.
 
¿Qué pasa si el estado de embarazo causa complicaciones a la salud de la madre? Entiendo que esto es muy raro. Habrá complicaciones como diabetes, por ejemplo, por el efecto de las hormonas, pero eso es controlable. Uno que tenga complicaciones sólo por el embarazo recuerdo sólo un caso en Doctor House, en el que la joven era alérgica a su embarazo. Ahí se procedió a abortar porque el estado lo permitía. En este punto no tengo respuesta porque no soy médico. Si me preguntan, buscaría una manera de mantener el embarazo con supresores de la alergia hasta el punto donde se pueda hacer cesaria y tratar al neonato.
 
En conclusión, hay maneras, pero la que no podemos aceptar es la de ignorar a la víctima invisibilizada, esa que condenamos a muerte.